Una propuesta del desarrollador Russell Galbut plantea construir una torre de apartamentos pegada al antiguo Miami-Dade County Courthouse, mientras el edificio histórico sería restaurado y transformado con restaurantes, hotel, oficinas y espacios de entretenimiento. El proyecto surge después de que la subasta del inmueble no lograra atraer compradores.
El viejo courthouse de Miami podría terminar rodeado por uno de los contrastes arquitectónicos más llamativos del Downtown: un edificio de 1928, protegido por su valor histórico, junto a una nueva torre residencial de aproximadamente 70 pisos.
Renderización del desarrollador Russell Galbut. Cortesía de GFO Acquisitions.
La propuesta fue presentada por el desarrollador Russell Galbut, a través de GFO Acquisitions, al gobierno de Miami-Dade. Su planteamiento busca resolver un problema que el condado todavía no ha podido solucionar: qué hacer con un edificio histórico que ya no funciona como courthouse y cuya conservación puede representar un costo considerable durante décadas.
La idea no consiste en demolerlo.
Por el contrario, Galbut propone conservar buena parte de la estructura histórica y colocar inmediatamente a su lado una torre residencial extremadamente estrecha, de unos 70 pisos, que llegaría prácticamente hasta los escalones del antiguo courthouse. Los renderings incluidos con la propuesta muestran precisamente ese contraste: la torre moderna elevándose detrás y junto al edificio histórico.
Pero el componente más interesante de la propuesta quizás no sea la altura del nuevo edificio. Es la fórmula financiera planteada para mantener vivo al courthouse.
Una torre nueva para financiar un edificio de casi 100 años
El antiguo Miami-Dade County Courthouse abrió en 1928 y durante décadas fue una de las edificaciones institucionales más reconocibles del centro de Miami.
Ahora está desocupado después del traslado de las operaciones judiciales a instalaciones nuevas.
Galbut sostiene que preservar el edificio únicamente con los ingresos que pudiera producir la estructura existente sería difícil. Su solución consiste en crear una segunda propiedad mucho más rentable junto al courthouse y utilizar parte de los impuestos generados por esa nueva torre para financiar la conservación del inmueble histórico.
La propuesta contempla que los impuestos sobre la propiedad correspondientes específicamente a Miami-Dade County generados por la torre residencial sean destinados al mantenimiento del antiguo courthouse.
Los demás impuestos aplicables al proyecto, incluyendo los correspondientes a la Ciudad de Miami, el sistema escolar y otras agencias, continuarían pagándose normalmente. Además, el desarrollador propone pagar $35 millones por la propiedad y mantener el pago completo de los impuestos correspondientes al terreno y a la estructura histórica.
La propuesta, por tanto, va bastante más allá de levantar apartamentos en Downtown Miami. Intenta vincular económicamente dos edificios que, por separado, tendrían realidades financieras completamente distintas.
¿Cómo sería la torre residencial?
Según los detalles presentados, el nuevo edificio tendría aproximadamente 70 pies de ancho y se extendería desde Northwest First Street hacia la entrada posterior del courthouse.
Para integrar ambas estructuras sería necesario intervenir parte de la fachada de la entrada norte y los escalones existentes durante la construcción. Posteriormente, esa zona formaría parte de una planta baja cerrada que conectaría físicamente el edificio histórico con la nueva torre.
El concepto permitiría que residentes y visitantes compartieran un espacio urbano común en la base del proyecto.
Los peatones podrían atravesar esa zona para acceder a restaurantes, comercios y otros espacios dentro del antiguo courthouse, mientras los residentes utilizarían el mismo entorno para acceder a la torre.
La intención declarada por Galbut es introducir más residentes y actividad permanente en esta parte de Downtown Miami, especialmente durante las noches, cuando buena parte del distrito gubernamental pierde el movimiento que mantiene durante las horas laborales.
El viejo courthouse también cambiaría por dentro
La propuesta no plantea conservar el edificio como una pieza de museo.
GFO Acquisitions propone darle nuevos usos.
La planta baja podría incorporar restaurantes y cafés, mientras que los pisos superiores podrían convertirse en una combinación de habitaciones de hotel y oficinas.
Uno de los elementos más peculiares estaría en la parte superior.
Galbut propone convertir el espacio donde antiguamente funcionó la cárcel del condado en un speakeasy bar. También plantea volver a iluminar la pirámide que corona el edificio, recuperando una característica asociada históricamente con el courthouse y su antiguo apodo, “Cielito Lindo”.
La mezcla resultaría poco convencional: apartamentos modernos, oficinas, hotel, restaurantes, cafés y un bar dentro de un complejo construido alrededor de uno de los edificios públicos más antiguos y reconocibles de Miami.
Una subasta sin compradores abrió nuevamente la discusión
La propuesta llega en un momento particular.
Miami-Dade había intentado vender el courthouse mediante una subasta pública con un precio mínimo de $35 millones, pero durante meses no aparecieron postores.
La primera fecha límite estaba prevista para finales de julio. Al no recibirse ofertas, el condado extendió el proceso hasta finales de agosto. Tampoco entonces apareció un comprador, lo que provocó nuevas extensiones de la subasta. Al momento de publicarse la información, el cierre había sido extendido hasta el 25 de octubre de 2026.
Ese resultado resulta significativo para entender la propuesta.
Comprar un edificio histórico de estas características no significa simplemente adquirir un terreno en Downtown Miami. El comprador también asumiría las limitaciones y costos derivados de conservar una propiedad protegida históricamente.
Y esa ecuación ayuda a explicar por qué un terreno situado en una zona cada vez más valiosa de Miami puede, al mismo tiempo, resultar difícil de vender.
Moishe Mana presenta otra propuesta muy diferente
Galbut tampoco es el único desarrollador interesado.
El empresario inmobiliario Moishe Mana presentó al condado otra propuesta, fechada el 18 de septiembre, a través de Fortuna Group Enterprises.
Su oferta es sustancialmente diferente.
Mana propuso pagar $5 millones por la propiedad, frente a los $35 millones establecidos como precio mínimo en la subasta del condado.
En lugar de añadir una torre residencial, su propuesta plantea realizar inversión privada en el courthouse existente y transformarlo en un espacio dedicado a galerías de arte, estudios de diseño, showrooms de moda, conferencias y programación cultural.
Son, por tanto, dos visiones muy distintas para una misma propiedad.
Una intenta utilizar nueva densidad residencial y actividad comercial para sostener financieramente la conservación del inmueble. La otra propone concentrarse en reutilizar la estructura existente como un centro cultural y creativo.
Ninguna de las dos propuestas equivale, por ahora, a un proyecto aprobado.
¿Puede construirse realmente la torre de 70 pisos?
Ese es probablemente el punto más importante para cualquier comprador, inversionista o residente que vea los renderings.
La torre todavía es una propuesta.
Galbut busca negociar directamente con la administración de la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava. Incluso una oferta ganadora dentro de la subasta tampoco produciría automáticamente una venta: el condado tendría que negociar el acuerdo correspondiente y posteriormente obtener la aprobación de la Comisión del Condado.
Además, un proyecto de esta magnitud tendría que atravesar los procesos gubernamentales, urbanísticos y de preservación histórica que correspondan antes de convertirse en una construcción real.
Por eso conviene separar dos cosas que frecuentemente se confunden cuando aparecen nuevos renderings de Miami: una propuesta presentada y un desarrollo aprobado.
Hoy estamos ante lo primero.
Flagler Street vuelve a ser parte de una transformación mayor de Downtown Miami
Más allá de quién termine adquiriendo el courthouse, la discusión revela algo más amplio sobre el centro de Miami.
Durante décadas, buena parte del área alrededor de Flagler Street estuvo dominada por oficinas gubernamentales, tribunales y actividad comercial principalmente diurna. Pero Downtown viene incorporando cada vez más residentes, nuevos edificios y usos que buscan mantener las calles activas fuera del horario tradicional de oficinas.
La propuesta de GFO intenta llevar esa lógica hasta el propio courthouse.
En lugar de considerar el edificio histórico como un obstáculo para el desarrollo del terreno, plantea convertirlo en el centro de un complejo nuevo y utilizar la densidad residencial para financiar su preservación.
Es una idea ambiciosa y también una operación que requeriría acuerdos públicos importantes. Parte de los impuestos del condado que normalmente financiarían otros servicios serían dirigidos al mantenimiento del courthouse bajo el esquema propuesto por Galbut.
Ese componente probablemente será tan importante para el futuro del proyecto como su arquitectura.
Un edificio histórico frente al nuevo Miami
El courthouse tiene además una historia difícil de replicar con una construcción nueva.
Por allí pasó incluso Al Capone, quien fue juzgado en el edificio durante la época en que Miami comenzaba a transformarse en una gran ciudad. Casi un siglo después, el mismo inmueble está en medio de otra transformación urbana.
El rendering del proyecto resume visualmente esa transición mejor que cualquier descripción: la pequeña silueta piramidal del courthouse permanece en primer plano mientras una delgada fachada de vidrio se eleva decenas de pisos inmediatamente detrás.
Si finalmente se construye, la torre cambiaría de manera notable ese sector de Downtown Miami.
Pero la historia todavía está en una etapa temprana.
Por ahora existen un courthouse vacío, una subasta que no ha encontrado comprador, al menos dos propuestas privadas con conceptos radicalmente diferentes y una pregunta que Miami-Dade todavía tiene que resolver:
¿cómo preservar un edificio histórico de casi un siglo sin convertir su mantenimiento en una carga permanente para el contribuyente?
La torre de 70 pisos de Russell Galbut es, hasta ahora, una de las respuestas puestas sobre la mesa.