The Club at Brickell Bay, el condominio ubicado en 1200 Brickell Bay Drive, Miami, enfrenta una fuerte controversia por la operación de cientos de unidades como alquileres de corta duración a través de Airbnb y otras plataformas vacacionales.
El edificio de 43 pisos y 643 apartamentos fue concebido como un condominio residencial en el corazón del distrito financiero de Brickell. Sin embargo, propietarios que viven permanentemente en la torre aseguran que la proliferación de rentas por noche transformó la convivencia y convirtió las áreas comunes en espacios con dinámica de hotel.
Un extenso reportaje del Miami Herald, basado en entrevistas con residentes, registros policiales, documentos municipales y expedientes judiciales, describió fiestas, música alta, consumo de marihuana, personas intoxicadas en el lobby, incidentes sexuales en áreas comunes y una presencia frecuente de la Policía de Miami.
Los residentes han llegado a utilizar el término “Animal House” para describir el ambiente que, según ellos, se vive actualmente en The Club at Brickell Bay.
Propietarios denuncian pérdida de calidad de vida
Katherin Fernandez, propietaria original desde 2004 y expresidenta de la asociación del condominio, afirmó al Miami Herald que la calidad de vida de quienes todavía residen en el edificio ha sido destruida.
De acuerdo con el reportaje, apenas alrededor del 15% de los propietarios y arrendatarios del condominio viviría allí a tiempo completo. El resto de la torre estaría dominado por apartamentos de inversión y alquileres vacacionales.
Los residentes describieron un lobby constantemente ocupado por turistas con maletas, huéspedes entrando y saliendo durante todo el día, largas esperas para utilizar los elevadores y fiestas que continúan hasta la madrugada.
También denunciaron daños en paredes y áreas comunes, basura en los pasillos y desperdicios alrededor de las piscinas.
Una residente resumió su preocupación con una advertencia dirigida a propietarios de otros edificios de Miami: “Salven su condominio antes de que sea demasiado tarde”.
Aproximadamente 545 unidades serían utilizadas como Airbnb
Karl de Borbon, expresidente de la junta directiva de The Club at Brickell Bay, declaró que aproximadamente 545 de las 643 unidades del edificio operan como alquileres de corta duración.
De Borbon administra seis propiedades vacacionales dentro del condominio y afirmó que una unidad exitosa puede generar ingresos netos superiores a $50,000 al año, dependiendo del tamaño, la ocupación y los gastos.
Según explicó, las tarifas pueden oscilar entre $100 y $1,000 por noche.
Los alquileres por períodos cortos pueden producir mayores ingresos que un contrato anual tradicional. Esa diferencia económica ha creado una división entre los propietarios que viven en el edificio y los inversionistas que buscan maximizar el rendimiento de sus apartamentos.
Mientras algunos residentes desean recuperar un ambiente exclusivamente residencial, los inversionistas consideran que la flexibilidad de alquiler representa uno de los principales atractivos de comprar en The Club at Brickell Bay.
¿Son legales los Airbnb en The Club at Brickell Bay?
La legalidad de los alquileres de corta duración es uno de los puntos centrales de la disputa.
De acuerdo con el Miami Herald, el código de zonificación Miami 21 prohíbe estadías inferiores a 30 días en edificios residenciales multifamiliares, salvo que la propiedad cuente con un Certificado de Uso que la autorice a operar como condo-hotel.
Los administradores de propiedades vacacionales y algunos miembros de la asociación sostienen que los documentos internos del condominio no establecen un período mínimo para los arrendamientos.
Sin embargo, el periódico señaló que las normas municipales y estatales tienen precedencia sobre los reglamentos internos de una asociación.
El Certificado de Uso de 2007 revisado por el Miami Herald clasifica a The Club como un edificio residencial multifamiliar de 643 unidades. El documento no incluye una autorización expresa para operar como condo-hotel o alojamiento vacacional.
El único negocio identificado en el reportaje con un Certificado de Uso para alojamiento dentro del edificio es Executive Corporate Rentals, autorizado en 2011 para operar 30 unidades.
Funcionarios de la Ciudad de Miami no respondieron las preguntas específicas del periódico sobre la legalidad general de los Airbnb en The Club at Brickell Bay.
Citaciones municipales fueron posteriormente cerradas
Inspectores municipales acudieron al condominio después de recibir denuncias relacionadas con varias unidades anunciadas como Airbnb.
Las grabaciones de las cámaras corporales de los inspectores, revisadas por el Miami Herald, mostraron a visitantes enseñando contratos de reservación desde sus teléfonos.
Como resultado de aquella inspección, se emitieron cinco citaciones por alojamiento no autorizado.
Sin embargo, los casos fueron cerrados antes de llegar a una audiencia ante la Junta de Cumplimiento de Códigos. Un funcionario indicó que los propietarios habían retirado temporalmente los anuncios y prometido no volver a publicarlos.
Según el periódico, las propiedades aparecieron nuevamente en las plataformas de alquiler pocos días después.
Los propietarios que habían presentado las denuncias esperaban testificar ante la ciudad y cuestionaron por qué las citaciones fueron eliminadas sin una audiencia formal.
Apartamentos subdivididos para alojar más huéspedes
El reportaje también documentó apartamentos que originalmente tenían uno o dos dormitorios, pero que fueron subdivididos para crear habitaciones adicionales.
Algunos anuncios ofrecen capacidad para alojar entre 12 y 14 personas, aunque esas distribuciones no aparecen en los planos originales del edificio.
Suad Yidios, agente de bienes raíces, miembro de la junta y administradora de aproximadamente tres decenas de unidades vacacionales en The Club, mostró apartamentos de un dormitorio que habían sido convertidos en propiedades de dos dormitorios.
Durante una visita con posibles compradores, Yidios afirmó que las paredes adicionales habían sido aprobadas por la asociación y que no era necesario gestionar permisos con la ciudad.
El Miami Herald informó que las modificaciones destinadas a crear nuevos dormitorios no contaban con los permisos municipales requeridos.
La ocupación de un mayor número de personas en unidades modificadas también ha provocado preocupaciones entre residentes sobre evacuaciones durante incendios, huracanes u otras emergencias.
Reportes policiales describen robos, peleas y armas
Los registros policiales del último año citados por el periódico describen incidentes frecuentes en The Club at Brickell Bay.
Entre las denuncias aparecen robos de billeteras, vehículos, teléfonos, paquetes, joyas, relojes Rolex y dinero en efectivo. También se reportaron fiestas, peleas, agresiones, armas y consumo de drogas.
En uno de los incidentes, la policía investigó por qué un niño de cuatro años caminaba solo por un pasillo. Al localizar la unidad donde se hospedaba, los agentes encontraron a una niña de nueve años durmiendo y no pudieron determinar inicialmente dónde estaban los adultos responsables.
Otro administrador llamó a la policía mientras permanecía escondido en una escalera porque no podía lograr que un huésped agresivo abandonara la propiedad.
Los informes también mencionan personas heridas en los pasillos, individuos exhibiendo armas cerca de los elevadores y huéspedes encontrados inconscientes.
Residentes dijeron que la constante entrada de personas desconocidas les genera inseguridad y que algunos propietarios evitan salir de sus apartamentos durante la noche.
Conflicto dentro de la asociación de propietarios
La controversia por Airbnb se ha extendido a la administración y a la junta directiva de The Club at Brickell Bay.
De acuerdo con el reportaje, varios integrantes de la junta operan alquileres vacacionales y no residen permanentemente en el condominio.
Propietarios que denunciaron irregularidades dijeron haber recibido cartas de cese y desistimiento enviadas por el abogado de la asociación. Las comunicaciones los acusaban de molestar a otros residentes y advertían sobre posibles consecuencias legales.
Los residentes también entregaron registros financieros y electorales a funcionarios municipales y autoridades policiales.
El antiguo administrador de la propiedad fue acusado de manipulación de reportes de gastos, pagos a familiares y empleados inexistentes, y del supuesto desvío de más de $142,000 de la asociación.
La exadministradora se declaró no culpable y espera juicio. Karl de Borbon, quien trabajó estrechamente con ella durante su presidencia, no fue acusado en el caso y dijo no haber observado actividades sospechosas.
Acusaciones de pagos y represalias comerciales
Administradores de alquileres vacacionales también denunciaron presiones económicas y represalias dentro del edificio.
Victor Lozier, corredor de bienes raíces y propietario de una empresa de administración, afirmó que debía pagar entre $200 y $500 mensuales por unidad para poder administrar apartamentos vacacionales dentro de The Club.
De Borbon negó exigir pagos indebidos. Señaló que únicamente recibió honorarios como corredor, consultor o intermediario entre propietarios, compradores y administradores.
Jessica Bechard, otra corredora que administraba 17 propiedades vacacionales, aseguró que fue objeto de multas, vigilancia y sabotaje comercial hasta abandonar el edificio.
De Borbon negó esas acusaciones y afirmó que Bechard fue retirada por su comportamiento hacia empleados del condominio.
Elecciones cuestionadas y cambio de junta directiva
La elección de la junta celebrada el 22 de junio también estuvo rodeada de controversia.
Propietarios denunciaron boletas falsificadas y supuesta manipulación electoral. Según el Miami Herald, un monitor estatal identificó votos presuntamente falsificados durante el conteo.
De Borbon perdió la elección después de haber buscado un noveno período en la junta.
La nueva directiva está integrada por Victor Lozier, otros dos nuevos funcionarios y dos miembros que ya ocupaban cargos y también operan alquileres vacacionales.
Lozier indicó que la junta buscará una convivencia más ordenada entre residentes, inversionistas y huéspedes. También dijo que revisarán contratos, gastos, problemas de construcción y la posibilidad de obtener un Certificado de Uso apropiado para los alquileres de corta duración.
The Club at Brickell Bay se convierte en advertencia para otros condominios
La disputa en The Club at Brickell Bay, 1200 Brickell Bay Drive, refleja un conflicto cada vez más visible en los condominios de Miami: la diferencia entre comprar una propiedad para vivir y adquirirla como negocio de alquiler vacacional.
Para los inversionistas, la ausencia de restricciones internas y la demanda turística de Brickell pueden representar una oportunidad de ingresos.
Para quienes consideran el edificio su residencia principal, la entrada constante de huéspedes, las fiestas y la falta de control han transformado completamente la experiencia de vivir allí.
El presidente de la Brickell Homeowners Association, Ernesto Cuesta, expresó al Miami Herald su temor de que Brickell termine adoptando las mismas características asociadas con las zonas turísticas más intensas de South Beach.
La batalla por Airbnb en The Club at Brickell Bay podría influir en futuros conflictos entre residentes, asociaciones de condominios, inversionistas y autoridades locales en otras comunidades del sur de Florida.
Propiedades en venta y renta en The Club at Brickell Bay
Para conocer los apartamentos actualmente disponibles en venta o alquiler en The Club at Brickell Bay, ubicado en 1200 Brickell Bay Drive, Miami, visite: https://rebonus.es/edificio/bldg1431-the-club-at-brickell-bay-1200-brickell-bay-dr-miami/. Para recibir información sobre precios, disponibilidad, historial de ventas o coordinar una visita, comuníquese con Lázaro del Valle Alonso, Realtor® de Rebonus Brokerage LLC, llamando o enviando un mensaje al +1 (954) 995-5458.