El capital inmobiliario internacional está recalculando el riesgo. Mientras Dubái pierde parte de su condición de refugio, Miami gana atractivo como plataforma segura entre Estados Unidos y América Latina. A solo 90 millas aparece una tercera pieza capaz de alterar todo el mapa: Cuba. Este análisis examina hacia dónde podría moverse el dinero, qué tendría que cambiar en la isla y por qué su geografía encaja con sorprendente precisión en el perfil de los grandes desarrolladores internacionales.